Anclarse a sí mismo hacia el éxito y la realización
A ciertas personas se les pone la piel de gallina cada vez que ven la bandera de su país. Si se analiza bien, es una reacción bastante extraña. Al fin y al cabo, una bandera no es más que un trozo de tela con un motivo decorativo de colores. Nada hay en ella que sea inherentemente mágico. La bandera, como otras muchas cosas que nos rodean, es un ANCLA, un estímulo sensorial unido a un conjunto determinado de estados. Un anclaje puede ser una palabra, una frase, un contacto o un objeto. Las anclajes son muy potentes porque dan acceso instantáneo a estados de gran fuerza, emoción y sensación.
El anclaje es un modo de asegurar la permanencia de una experiencia determinada. Podemos cambiar nuestras representaciones internas o nuestra fisiología en un momento para generar nuevos resultados, y esos cambios requieren un pensamiento consciente. Por medio del anclaje, se crea un mecanismo de funcionamiento seguro, que se dispara automáticamente para CREAR el estado que uno desee en cualquier situación, sin necesidad de pensarlo. Cuando algo está anclado con eficacia suficiente, lo tiene a mano siempre que lo necesite, y nos garantiza el acceso constante a los mejores recursos para encontrar aquello que necesitamos. Leer Más

